En una ofensiva relámpago que sacude los mercados de la provincia, la Gobernación del Guayas, liderada por Humberto Plaza, lanzó un operativo masivo junto a la Intendencia de Policía, comisarios y la Policía Nacional para erradicar la especulación salvaje y garantizar precios justos en productos de primera necesidad, protegiendo el bolsillo de miles de familias guayasenses en un momento de crisis económica brutal.

“No permitiremos que se juegue con el bolsillo de las familias guayasenses”, tronó el gobernador Plaza, mientras la intendenta Victoria Villa recalcó que la canasta básica se mantiene estable y los controles son un martillo permanente en los 25 cantones, con inspecciones sorpresa que dejan a los avariciosos temblando. El operativo, que desplegó decenas de agentes en mercados, ferias y centros de abasto, verificó peso, frescura e higiene con precisión quirúrgica, multando a los infractores sin piedad.

En Guayaquil, el epicentro del caos, los mercados y distritos fueron asaltados por equipos de fiscalización que midieron cada gramo y escanearon cada etiqueta: precios estables según el SIPA, con variaciones mínimas en plátano verde, zanahoria, pepino, plátano maduro y limón, culpables de factores climáticos traicioneros. En Posorja, Balao, Chongón y Progreso, balanzas en regla y listas de precios visibles como la ley manda, con advertencias feroces a los comerciantes para evitar clausuras relámpago.

Marcelino Maridueña y Naranjito no escaparon: estabilidad en legumbres y frutas confirmada, pero con un llamado de atención que resonó como un trueno a los vendedores para cumplir la normativa o enfrentar el cierre inmediato.

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Este megaoperativo, impulsado por el Gobierno de Daniel Noboa Azín, no es solo control: es una guerra declarada contra la usura que amenaza con ahogar a la clase media y baja, garantizando transparencia y salvando economías familiares en una provincia donde el costo de vida sube como espuma.





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