El presidente Daniel Noboa anunció en Radio Democracia que la tasa de pobreza en Ecuador se situó en el 24% durante el primer semestre de 2025, un nivel similar al de 2018 y que refleja avances en la reducción de la inequidad. Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) aclaró que no hay variación estadísticamente significativa respecto al 25,5% de junio de 2024, ya que el descenso de 1,5 puntos porcentuales cae dentro del margen de error. Noboa enfatizó: “Reducir la pobreza significa reducir la inequidad. Darle mayor dignidad a la mayor cantidad de personas”, destacando la estabilidad como un logro en medio de crisis recientes.

Según el INEC, la pobreza se define como ingresos mensuales inferiores a USD 91,98 (USD 3 diarios), y la extrema por debajo de USD 51,83 (USD 1,72 diarios). Roberto Castillo, exdirector del INEC, explicó a Primicias que fluctuaciones de un punto porcentual son normales dentro del error estadístico, y que mantener niveles similares a 2019 pese a shocks como la pandemia (pico del 32,2% en 2021), paros indígenas y la inflación global por el conflicto Rusia-Ucrania representa un «éxito relativo». La recuperación post-pandemia en 2022 devolvió la cifra al 25%, pero la pobreza estructural, ligada a bajos niveles educativos y empleo informal, afecta persistentemente a segmentos vulnerables.

Noboa, en el poder desde noviembre de 2023, apuesta por políticas focalizadas para romper esta inercia, pero expertos como Castillo advierten que se requieren soluciones a largo plazo: mejorar acceso educativo y formalizar empleos. Informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial indican que la pobreza en América Latina está estancada, y en Ecuador las brechas regionales agravan el problema, con el 40% de hogares rurales en pobreza extrema. El Gobierno destaca compensaciones por el alza del diésel y programas sociales, pero el INEC subraya que la estabilidad no equivale a progreso sostenido.

La cifra del 24% implica que unos 4,5 millones de ecuatorianos viven en pobreza, con énfasis en la necesidad de inversión en educación y salud para combatir causas raíz. Noboa llamó a la unidad nacional para «proteger el bolsillo de los más vulnerables», mientras el INEC prepara datos anuales para 2025, que podrían confirmar tendencias. Este contraste entre el optimismo presidencial y la cautela técnica resalta los retos para un país en recuperación post-crisis.

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